
La temporada alta de turismo impulsa la demanda por productos artesanales, aunque la informalidad y la falta de espacios propios de venta limitan la expansión del sector.
Cusco, 7 de julio de 2026. Con la llegada de la temporada alta turística por Fiestas Patrias, más de 14 mil artesanos cusqueños encuentran una oportunidad para incrementar sus ventas y fortalecer sus ingresos. Sin embargo, especialistas advierten que problemas como la informalidad, la falta de locales propios y las dificultades para acceder a mejores herramientas de producción continúan limitando el crecimiento de esta actividad económica.
Desde 2016, julio se mantiene como uno de los meses con mayor llegada de turistas nacionales y extranjeros a Cusco, generando un mayor movimiento comercial en ferias, mercados artesanales y tiendas ubicadas en el centro histórico y zonas cercanas a los principales atractivos turísticos.
“La artesanía forma parte de la experiencia de viaje en Cusco. Los visitantes buscan textiles, cerámica y otras piezas que representan la cultura local, integrando a los artesanos dentro de la cadena turística de la región”, señaló Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Cusco concentra una de las mayores comunidades artesanales del país
Según el Registro Nacional de Artesanos, Cusco es la segunda región del Perú con mayor cantidad de artesanos registrados, después de Puno, con más de 14 mil personas dedicadas a esta actividad.
Los principales centros de producción se encuentran en la ciudad de Cusco, Santiago y provincias cercanas como Calca y Urubamba.
La textilería representa la principal actividad artesanal de la región, concentrando aproximadamente el 73% de los artesanos, especialmente en técnicas tradicionales como el tejido en telar y el tejido de punto. También destacan actividades como la alfarería, cerámica y joyería.
Además, más del 70% de los artesanos son mujeres, lo que evidencia el importante rol de esta actividad en la economía familiar. Para muchas familias, los ingresos generados por la artesanía representan una fuente principal o complementaria para cubrir gastos del hogar.
Informalidad limita el desarrollo del sector
Pese a su importancia económica y cultural, el sector enfrenta importantes desafíos. De acuerdo con REDES, el 73,1% de los artesanos permanece en la informalidad, situación que limita su acceso a financiamiento, programas de apoyo y nuevos canales de comercialización.
Asimismo, el 77,9% no cuenta con un local de venta propio, por lo que muchos dependen de espacios temporales o intermediarios para comercializar sus productos, reduciendo sus márgenes de ganancia y dificultando una mayor estabilidad económica durante el año.
A ello se suman los costos asociados a mejorar la producción, como la adquisición de mejores insumos, renovación de herramientas, creación de nuevos diseños, participación en ferias y desarrollo de marcas propias.
El reto: convertir la temporada turística en crecimiento sostenible
Para Chuquitapa, Cusco tiene una ventaja estratégica al ser el principal destino turístico del país, ya que representa una vitrina internacional para la artesanía peruana.
“Mejorar la competitividad de los artesanos implica facilitar el acceso a herramientas de trabajo, insumos de calidad, digitalización de catálogos, desarrollo de marcas y participación en mercados nacionales e internacionales. Aunque Fiestas Patrias representa una oportunidad importante para aumentar las ventas, el desafío es generar condiciones para que más artesanos puedan beneficiarse de esta actividad durante todo el año”, afirmó.
La artesanía cusqueña continúa siendo un elemento clave dentro de la experiencia turística y del patrimonio cultural de la región. Fortalecer sus capacidades productivas y comerciales permitiría que miles de familias transformen la demanda estacional en mayores oportunidades de desarrollo económico.



