Cuando los residuos se convierten en soluciones sostenibles en el Perú

En un contexto donde la sostenibilidad se vuelve una prioridad global, la gestión eficiente de residuos sólidos emerge como una de las principales estrategias para reducir el impacto ambiental y avanzar hacia una economía circular.

De acuerdo con un estudio de la Unión Europea sobre la gestión de residuos en el Perú, el 78% de los residuos domésticos podría ser aprovechado. Sin embargo, actualmente solo el 2.1% es valorizado, lo que evidencia una gran brecha, pero también una importante oportunidad.

Residuos orgánicos: una oportunidad clave

Dentro de este panorama, los residuos orgánicos destacan como un punto de partida fundamental. Su abundancia y capacidad de biodegradación los convierten en una alternativa viable para generar valor económico y ambiental.

Nancy Carrasco, jefa de Seguridad y Medio Ambiente de Ajinomoto del Perú, señala que este tipo de residuos no solo puede reintegrarse a la naturaleza, sino también convertirse en una fuente de empleo e ingresos, además de contribuir a la salud pública.

En esa línea, la empresa ha logrado valorizar el 99% de sus residuos orgánicos provenientes de su proceso productivo, utilizándolos como alimento para ganado vacuno, porcino y aves. Asimismo, los residuos generados en su comedor —que alcanzaron 128 toneladas en 2025— son segregados por los trabajadores y enviados a composteras de municipalidades como el Callao y Ventanilla, mejorando la calidad del suelo y reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero.

“Nos sumamos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 11 y 12, porque lo más importante es reducir los residuos y aprovechar al máximo los recursos”, destacó Carrasco.

Innovación desde el reciclaje

Otro ejemplo de innovación sostenible es el de Desafío Ambiente, empresa que transforma residuos plásticos en madera reciclada para la fabricación de mobiliario.

Según su supervisora general, Giuliana Rospigliosi, materiales complejos como los empaques trilaminados de golosinas pueden convertirse, junto con otros plásticos, en productos como mesas, sillas y juegos infantiles.

“Hemos desarrollado mobiliario único que reemplaza materiales tradicionales como la madera y el metal, impulsando un modelo de economía circular con impacto real”, explicó.

Esta iniciativa no solo reduce la cantidad de residuos destinados a rellenos sanitarios, sino que también genera productos duraderos, de bajo mantenimiento y con valor agregado local, promoviendo empleo y cerrando el ciclo productivo de manera sostenible.

Un desafío con potencial

Los avances muestran que transformar residuos en soluciones sostenibles es posible. Sin embargo, el reto sigue siendo ampliar estas prácticas y fortalecer una cultura de valorización que permita aprovechar el enorme potencial de los residuos en el país.

En ese camino, la articulación entre empresas, Estado y ciudadanía será clave para consolidar un modelo de desarrollo más sostenible e inclusivo.