Cusco: 69,8% de las vías no están pavimentadas y generan riesgos para la seguridad, el turismo y la conectividad

El estado de la infraestructura vial en Cusco vuelve al centro del debate tras un reciente accidente registrado en la ruta hacia la Montaña de Siete Colores, también conocida como Vinicunca. El hecho, que dejó daños materiales, ha reavivado la preocupación por las condiciones de transitabilidad en uno de los principales corredores turísticos de la región.

Transportistas y visitantes han expresado su inquietud por el deterioro de esta vía, señalando que incrementa los riesgos durante el traslado, especialmente en temporadas de alta afluencia y lluvias.

Según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Cusco cuenta con 2,863 kilómetros de red vial departamental. De este total, solo 864,5 kilómetros (30,2%) están pavimentados, mientras que 1,998 kilómetros (69,8%) corresponden a vías no pavimentadas, incluyendo carreteras afirmadas, sin afirmar o trochas.

Para Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), esta situación refleja un problema estructural que requiere atención de largo plazo. “Cuando las carreteras no reciben mantenimiento adecuado, aumentan los riesgos en el transporte, se encarece la movilidad, se dificulta el acceso a servicios básicos y se limita el desarrollo del turismo”, explicó.

El especialista subrayó que contar con vías en buen estado permite reducir tiempos de viaje, disminuir costos de transporte y mejorar la seguridad vial, además de facilitar el acceso a mercados, centros de salud y educación, especialmente en zonas rurales.

En una región donde el turismo es uno de los principales motores económicos, el deterioro de las carreteras también impacta directamente en la llegada de visitantes y en la estabilidad de los ingresos locales. “Las interrupciones frecuentes en las rutas afectan a los pequeños negocios y a las comunidades que dependen del flujo turístico”, añadió.

En ese sentido, expertos coinciden en que invertir en mantenimiento vial y en medidas de prevención debe asumirse como una estrategia clave para fortalecer la competitividad regional, proteger el empleo y garantizar una experiencia segura para visitantes y ciudadanos.