
Más de la mitad de niños menores de tres años padece esta condición, según datos oficiales del Minsa y la ENDES
Cusco, 23 de enero de 2026. La limitada capacidad de la infraestructura hospitalaria en Cusco se ha convertido en uno de los principales obstáculos para prevenir, detectar y tratar la anemia infantil, un problema de salud pública que continúa afectando a la primera infancia en la región.
De acuerdo con la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), en 2024 el 54 % de las niñas y niños de entre 6 meses y 3 años presentaba anemia, una condición que impacta negativamente en el crecimiento físico y el desarrollo cognitivo, reduciendo la atención, la memoria y el rendimiento escolar desde edades tempranas.
Especialistas advierten que esta situación no solo compromete la salud de la niñez, sino también el desarrollo social y económico de la región. “La anemia infantil no solo afecta la salud de los niños, también condiciona su desarrollo futuro y el de la región. Un niño que crece con anemia tiene más dificultades para aprender y desarrollar sus capacidades, lo que termina influyendo en su bienestar y en el desarrollo regional”, explicó Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Infraestructura hospitalaria insuficiente
Según información del Ministerio de Salud (Minsa), todos los hospitales de Cusco presentan una capacidad instalada inadecuada, lo que limita la atención especializada, el seguimiento clínico y la respuesta oportuna frente a enfermedades como la anemia infantil.
Las deficiencias en infraestructura, equipamiento y personal médico afectan directamente la articulación entre los hospitales y el primer nivel de atención, cuya labor es clave para la prevención y el tratamiento temprano de esta enfermedad. “Cuando los hospitales no cuentan con una capacidad instalada adecuada, los tratamientos se retrasan, las complicaciones aumentan y las familias asumen mayores gastos”, señaló Chuquitapa.
Un problema estructural y persistente
La anemia infantil es un problema que se mantiene desde hace varios años en Cusco, sin que se hayan implementado soluciones sostenidas y de largo plazo. Esta situación genera impactos que van más allá del ámbito sanitario, pues se traduce en menores niveles de aprendizaje, menor productividad laboral futura y una pérdida de competitividad para la región.
Frente a este panorama, especialistas subrayan la necesidad de fortalecer el sistema de salud con una inversión pública eficiente y una mejora integral de los establecimientos sanitarios. “Los niveles de anemia y las deficiencias en infraestructura evidencian que las acciones actuales no están respondiendo a las necesidades urgentes de la infancia. Sin establecimientos adecuados y un abastecimiento constante, los esfuerzos seguirán siendo insuficientes para romper el ciclo de pobreza y vulnerabilidad en Cusco”, concluyó Chuquitapa.



