Cusco reduce su pobreza, pero más de 260 mil personas aún viven en esta situación

Aunque la región mostró avances en 2024, la falta de empleo digno y formal pone en riesgo la sostenibilidad del progreso.

Cusco, 20 de mayo de 2025. La pobreza en la región de Cusco se redujo en el último año, pasando del 21.8% en 2023 al 18.5% en 2024, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este avance representa a más de 43 mil personas que han salido de la pobreza en el último periodo. No obstante, más de 260 mil cusqueños aún viven en situación de pobreza, una cifra que evidencia la persistencia del problema y los retos estructurales que la región enfrenta.

Sectores clave y crecimiento desigual

A pesar de registrar uno de los crecimientos económicos más bajos del país (0.8%), Cusco logró mejorar su índice de pobreza gracias, en parte, al buen desempeño del sector agropecuario, que creció más de un 5% en 2024. Este sector es fundamental en la región, pues está estrechamente vinculado al empleo rural y al sustento de familias vulnerables.

“El crecimiento en sectores como agricultura, construcción o turismo puede generar empleos accesibles para la población más vulnerable. Pero para que este impacto sea duradero, debe ir acompañado de políticas públicas que promuevan el empleo formal, con derechos laborales y salarios justos”, señaló Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

El gran reto: la informalidad laboral

El avance en la reducción de la pobreza contrasta con otro indicador preocupante: la alta informalidad laboral. Cusco es la séptima región del país con mayor número de trabajadores informales, con más de 421 mil personas en esta condición, según el Ministerio de Trabajo. Solo en el sector agrícola, más de 54 mil trabajadores carecen de acceso a derechos laborales y protección social.

Sin estabilidad laboral ni ingresos justos, la pobreza difícilmente podrá reducirse de forma sostenible.

El costo real de la pobreza

En Perú, una persona se considera en situación de pobreza si no cuenta con más de S/454 mensuales para cubrir la canasta básica de bienes y servicios. En zonas rurales de Cusco, un hogar promedio necesita S/1,352 para cubrir sus necesidades mínimas, mientras que en áreas urbanas esta cifra asciende a S/1,596.

Vivir por debajo de ese umbral implica dificultades para acceder a alimentación nutritiva, servicios de salud, educación y transporte, lo que a su vez limita el desarrollo individual y colectivo.

Pobreza más allá del ingreso

El economista de REDES también enfatizó la importancia de un enfoque multidimensional para entender y enfrentar la pobreza: “No basta con mirar los ingresos. Debemos considerar también el acceso a servicios básicos, infraestructura, educación y oportunidades desde la infancia. En Cusco, muchas personas viven en condiciones estructurales que limitan seriamente sus posibilidades de salir adelante”.

Conclusión

Cusco ha demostrado que es posible avanzar, incluso en contextos económicos difíciles. Sin embargo, garantizar la sostenibilidad de esta reducción de pobreza requiere atacar de raíz los problemas de informalidad, precariedad laboral y acceso desigual a servicios. Solo así se podrá construir un futuro con más oportunidades para todos.