Cusco se consolida como la cuarta región productora de quinua en un mercado global en crecimiento

La quinua continúa ganando protagonismo en los mercados internacionales y posicionándose como uno de los productos agrícolas más dinámicos del Perú. En este escenario, Cusco se ubica como la cuarta región productora del país, con el desafío de fortalecer su competitividad y aprovechar la creciente demanda global.

De acuerdo con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, en 2025 las exportaciones peruanas de quinua alcanzaron los 151 millones de dólares, lo que representó un crecimiento del 14% respecto al año anterior. Los principales destinos del grano andino son Estados Unidos, Europa y Canadá, mercados que demandan cada vez más productos asociados a la alimentación saludable.

Según la Cámara de Comercio de Cusco, la región concentra el 12% de la producción nacional, ubicándose detrás de Puno (39%), Ayacucho (21%) y Apurímac (10%). En sus zonas altoandinas se cultivan diversas variedades, como quinua blanca, negra, roja y crema, que forman parte de la oferta exportable del país.

Para Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo, el reto está en mejorar las condiciones de producción para responder a las exigencias del mercado internacional. Esto implica elevar la productividad, garantizar la trazabilidad y acceder a certificaciones que permitan ingresar a mercados más competitivos.

El especialista destacó que la inversión privada cumple un rol clave en este proceso, al facilitar la incorporación de mejores semillas, asistencia técnica y herramientas que incrementen la calidad y reduzcan pérdidas. Asimismo, permite conectar a los productores con mercados donde pueden obtener mejores precios, mejorando sus ingresos y condiciones de vida.

La creciente demanda global de quinua responde a tendencias de consumo vinculadas a la salud y la seguridad alimentaria, impulsadas por su alto valor nutricional y contenido proteico. Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, este escenario abre nuevas oportunidades para los agricultores de zonas altoandinas.

Además, la cadena de valor de la quinua no se limita a la producción en campo. Actividades como la limpieza, selección, empaque y comercialización generan empleo y dinamizan las economías locales, ampliando el impacto económico del cultivo.

Finalmente, Chuquitapa señaló que el desafío a futuro es lograr que este crecimiento se traduzca en mayores exportaciones y, sobre todo, en mejores oportunidades para los productores. Para ello, será clave fortalecer la producción, promover la integración en la cadena de valor y facilitar el acceso a mercados más amplios que beneficien a las familias y comunidades rurales.