Cusco: sistema de salud al límite y 85% de postas precarias, mientras el Antonio Lorena avanza al 83

La sobrecarga hospitalaria, el déficit de médicos y la precariedad del primer nivel de atención tensionan la red sanitaria regional, en una región donde más de 1.3 millones de personas dependen de servicios que operan al máximo de su capacidad.

La atención médica en Cusco se mantiene activa, pero bajo una presión creciente. Así lo advierte la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), que identifica una carga cada vez mayor sobre médicos e infraestructura en una región donde la demanda supera la capacidad instalada del sistema de salud.

El impacto es evidente en el Hospital Regional del Cusco, principal establecimiento de referencia. Durante 2025, el hospital realizó 321,245 atenciones médicas y atendió a 75,693 personas, lo que equivale a un promedio de cuatro atenciones por paciente en el año. Además de la población de la ciudad, el hospital recibe pacientes de regiones vecinas, lo que incrementa la presión sobre sus servicios.

Según datos de Videnza Consultores, Cusco cuenta con alrededor de 10 médicos por cada 10 mil habitantes, una cifra ajustada para cubrir la demanda de atención especializada. A esta limitación de recursos humanos se suma la situación de la infraestructura: en 2024, los 11 hospitales del departamento atendieron a más personas de las que estaban diseñados para recibir, mientras que el primer nivel de atención —postas y centros de salud— presenta serias deficiencias, con 85% de establecimientos sin condiciones adecuadas. Este escenario explica por qué los hospitales de mayor complejidad concentran hoy gran parte de la demanda asistencial.

“Cuando vemos camas siempre ocupadas y médicos atendiendo sin pausa en Cusco, estamos frente a un sistema con cada vez menos margen para brindar una atención oportuna y de calidad”, señaló Erick Chuquitapa, economista de REDES. “Con apenas 10 médicos por cada 10 mil habitantes y con el personal concentrado en la capital regional, la presión se traduce en esperas más largas y servicios sobrecargados. Ese impacto sanitario también tiene un costo económico silencioso: se pierde productividad, aumentan los gastos de bolsillo y se frena el desarrollo local”.

En este contexto, la próxima puesta en marcha del Hospital Antonio Lorena representa un punto de inflexión. El proyecto, iniciado en 2012 y marcado por múltiples interrupciones, registra actualmente un avance del 83% en obra y más del 67% en equipamiento, con entrega prevista antes de junio de 2026. Como hospital de nivel III-1, podrá atender a más de 400 mil personas del Cusco y del sur del país, ampliando especialidades, acelerando diagnósticos y reduciendo la presión sobre el Hospital Regional.

La inversión acumulada asciende a 1,480 millones de soles, con un objetivo claro: redistribuir la carga asistencial, acortar tiempos de espera y aliviar una red de salud que hoy funciona al límite.

“La culminación del Hospital Antonio Lorena no es solo el cierre de una obra de infraestructura, sino la posibilidad de que miles de familias accedan a atención oportuna sin recorrer largas distancias ni asumir gastos que desbordan su economía”, concluyó Chuquitapa. “Un hospital que reduce tiempos de espera y mejora la rotación de camas no solo optimiza el sistema de salud, sino que se convierte en un motor de bienestar económico y social para la región”.