Empresas familiares: ¿Qué pasa cuando hay más herederos que espacios de decisión?

En el marco del Día Internacional de las Familias, especialistas analizan los retos de gobernanza y sucesión que enfrentan estas organizaciones, clave para la economía de la región.

Las empresas familiares constituyen uno de los principales motores de empleo y crecimiento en América Latina. De acuerdo con datos del Instituto de la Empresa Familiar, este tipo de organizaciones representa más del 85% del tejido empresarial en las economías latinoamericanas. Sin embargo, este enorme peso económico viene acompañado de un desafío crítico: a medida que las familias crecen y se incorporan nuevas generaciones, la toma de decisiones se vuelve cada vez más compleja.

Las estadísticas de supervivencia de estas organizaciones revelan una realidad preocupante. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID):

  • Solo el 30% de las empresas familiares en la región logra pasar a la segunda generación.
  • Apenas el 10% consigue llegar a la tercera generación.

Esta drástica reducción refleja las profundas dificultades en gobernanza, sucesión y gestión interna que enfrentan al momento de expandirse.

El reto de la expansión: De empresa a «sistema de relaciones»

Ante este escenario, Enrique Pajuelo, representante de la Asociación de Empresas Familiares del Perú (AEF), analiza la raíz del problema cuando la estructura familiar empieza a superar los espacios de liderazgo disponibles.

“Cuando la familia se expande, el negocio deja de ser solo una empresa para convertirse en un sistema de relaciones. Si no existen reglas claras, la toma de decisiones puede volverse lenta, emocional o incluso conflictiva”, advierte Pajuelo.

De no ordenarse a tiempo, la dinámica interna de la organización suele verse afectada por cuatro problemas principales:

  • Fragmentación en la toma de decisiones: El aumento de voces sin una estructura clara genera retrasos operativos y pérdida de claridad estratégica.
  • Confusión de roles: La falta de funciones definidas para cada miembro de la familia perjudica la gestión diaria.
  • Riesgo de conflictos internos: El choque de intereses entre distintas generaciones o ramas familiares dificulta la toma de acuerdos.
  • Desalineación con el negocio: Situaciones donde herederos que no participan en la operación diaria pretenden influir en decisiones clave.

Institucionalizar para sobrevivir

Para el representante de la AEF, la clave para superar estas barreras no radica en la exclusión de los miembros, sino en la institucionalización. Las organizaciones que logran perdurar en el tiempo son aquellas que establecen límites y diferencian con total claridad tres ejes fundamentales: propiedad, gestión y familia.

Con el objetivo de brindar herramientas frente a estos desafíos, este tipo de prácticas se impulsan en espacios de formación especializados como la AEF Academy, evento que se llevará a cabo el próximo 22 de mayo y donde se abordarán estos retos desde la experiencia empresarial práctica.

En conclusión, ordenar la relación entre el núcleo familiar y el corporativo es hoy un factor determinante para la continuidad. La implementación de herramientas como protocolos familiares, directorios y órganos de gobierno formales permite canalizar el talento y las expectativas de los herederos, asegurando que el crecimiento de la familia sea una fortaleza y no un obstáculo para la sostenibilidad del negocio.