Hospitales de Quillabamba y Espinar siguen inconclusos mientras costos se triplican

Más de 200 mil ciudadanos de Cusco continúan esperando servicios hospitalarios adecuados debido a retrasos, paralizaciones y cambios de contrato en dos de las principales obras de salud de la región.

La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) advirtió sobre la crítica situación de los hospitales de Quillabamba y Espinar, proyectos que llevan más de una década enfrentando retrasos, reformulaciones y sobrecostos, sin lograr aún su culminación. Mientras el Hospital Antonio Lorena avanza hacia su etapa final, estas dos infraestructuras continúan pendientes pese a ser consideradas estratégicas para la atención médica en Cusco.

El economista de REDES, Erick Chuquitapa, señaló que el incremento desmedido de los presupuestos y la prolongación de las obras evidencian graves problemas en la gestión pública.

“Si bien pueden existir variaciones en los costos de las obras públicas, cuando el presupuesto se triplica y los proyectos se prolongan por más de una década, esto refleja serias deficiencias en la gestión del Estado”, explicó.

Según detalló, muchos proyectos terminan paralizados por resolución o cancelación de contratos, obligando posteriormente a nuevos procesos de contratación para concluir lo pendiente. Esto genera retrasos adicionales, deterioro de la infraestructura y mayores costos para el Estado.

Hospital de Quillabamba: 13 años de retrasos

El Hospital de Quillabamba inició su recorrido en el sistema de inversiones públicas en 2013. Durante varios años, los recursos se destinaron principalmente a estudios técnicos y trámites administrativos, mientras que la construcción recién comenzó en 2018.

Sin embargo, la obra atravesó múltiples interrupciones. En 2019, el contrato fue anulado cuando el avance físico apenas alcanzaba el 42%, pese a que ya se había ejecutado más de la mitad del presupuesto. Posteriormente, el proyecto quedó paralizado durante la pandemia y volvió a detenerse en 2023 por incumplimientos en los plazos establecidos.

Actualmente, el hospital se encuentra nuevamente en ejecución y se proyecta su culminación para 2028. En ese proceso, el costo pasó de menos de S/130 millones a más de S/350 millones, casi triplicando el presupuesto inicial. La Contraloría también emitió observaciones relacionadas con posibles sobrevaloraciones.

Mientras tanto, la atención médica continúa realizándose en módulos temporales con limitaciones para responder a la demanda de la provincia de La Convención.

Hospital de Espinar permanece paralizado

La situación del Hospital de Espinar presenta un panorama similar. El financiamiento del proyecto comenzó en 2017 y la obra fue adjudicada en 2020 con la meta de concluir en 2022. No obstante, al cumplirse ese plazo el avance físico no llegaba ni al 40%, motivo por el cual el contrato fue resuelto.

Desde entonces, el proyecto ha atravesado nuevas paralizaciones y actualmente figura en la última lista de obras paralizadas de la Contraloría, pese a los intentos de reactivación.

El presupuesto también se incrementó considerablemente: pasó de S/97 millones a más de S/267 millones. Además, aunque la ejecución está programada hasta 2032, a abril de 2026 no se había ejecutado ni el 1% del presupuesto asignado para este año.

Impacto en la salud de miles de ciudadanos

REDES alertó que las consecuencias de estas demoras afectan directamente a la población. El Hospital de Quillabamba beneficiaría a más de 145 mil habitantes de La Convención, mientras que el de Espinar atendería a cerca de 70 mil personas.

“Que estos establecimientos lleven años sin operar implica que la población continúe sin acceso a especialidades médicas, suficientes camas de hospitalización o unidades de cuidados intensivos en sus propias provincias”, indicó Chuquitapa.

La falta de infraestructura obliga a trasladar pacientes de emergencia hacia la ciudad del Cusco, incrementando la presión sobre hospitales como el Regional y el Antonio Lorena. Asimismo, el personal de salud continúa trabajando en espacios temporales y precarios que no fueron diseñados para un funcionamiento prolongado.

Finalmente, REDES recordó que, de acuerdo con el Ministerio de Salud, los 11 hospitales de Cusco operan con una capacidad instalada inadecuada, por lo que consideró urgente fortalecer la planificación, supervisión y seguimiento técnico de los proyectos públicos para evitar nuevas paralizaciones y retrasos.