MÁS DE 29 MIL HECTÁREAS AGRÍCOLAS EN CUSCO SE ENCUENTRAN EN RIESGO POR INCENDIOS FORESTALES

La llegada de la temporada seca en la región Cusco trae consigo condiciones meteorológicas adversas —como la escasez de lluvias, baja humedad en la vegetación y fuertes vientos— que incrementan drásticamente la propagación de incendios forestales. Frente a esta problemática, la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) advirtió la urgencia de implementar alternativas viables a las quemas agrícolas para proteger el patrimonio productivo y la seguridad de la población.

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), en Cusco existen más de 29,400 hectáreas agrícolas expuestas a incendios forestales. Esta superficie abarca tierras de cultivo de las cuales dependen directamente más de 315,000 agricultores cusqueños.

El origen del problema: el uso del fuego en el campo Las quemas agrícolas forman parte de prácticas tradicionales de bajo costo orientadas a preparar el terreno antes del inicio de una nueva campaña productiva. Sin embargo, según el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), la quema de residuos agrícolas constituye el 35.8% de las causas identificadas de los incendios forestales en el país, mientras que la quema de pastizales representa un 6.2% adicional.

«El principal desafío consiste en reducir la dependencia del uso del fuego mediante la implementación de alternativas de manejo agrícola que se adapten a las condiciones del campo y fortalezcan la prevención antes del inicio de la temporada seca. Para ello, es necesario ampliar el acceso de los agricultores a tecnologías, asistencia técnica y mecanismos de financiamiento», afirmó Erick Chuquitapa, economista de REDES.

Capacidad de respuesta y brechas en el territorio A pesar de que durante el 2025 las 15 compañías de bomberos de Cusco recibieron equipamiento de protección, herramientas y vehículos de intervención forestal, aún persisten limitaciones importantes. Un diagnóstico del proyecto Amazonía+ señala que la falta de personal con especialización técnica para combatir incendios forestales es una de las principales brechas que el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) debe resolver.

Ante este escenario, REDES enfatiza que la prevención y el control de los incendios no recae de forma exclusiva en las compañías de bomberos. Los gobiernos locales, como primer nivel de atención, deben articular acciones continuas con el Gobierno Regional, el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), Serfor y las brigadas comunales para mantener alertas tempranas activas y capacitar a la población rural.

«La temporada seca volverá cada año. Lo que debe cambiar es nuestra preparación: destinar recursos a la prevención, acercar alternativas productivas a los agricultores y fortalecer a las brigadas y entidades de primera respuesta. Prevenir siempre cuesta menos que enfrentar un incendio fuera de control», concluyó Chuquitapa.