
La transformación digital del sistema financiero peruano ha dejado de centrarse únicamente en la creación de productos digitales aislados para dar paso a la integración con terceros. Con la aprobación del reglamento de Banking as a Service (BaaS) por parte de la SBS y el avance del proyecto TAPP por parte del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la industria adopta un modelo de colaboración tecnológica similar al de mercados consolidados como Brasil e India.
Este contexto de mayor interoperabilidad obliga a bancos, cajas y fintechs a replantear la necesidad de desarrollar toda su infraestructura de forma interna frente a la opción de aliarse con plataformas especializadas.
Velocidad de implementación como factor estratégico La exigencia de responder con rapidez al mercado y cumplir con los nuevos estándares regulatorios ha cambiado la prioridad de las gerencias de tecnología en el sector financiero.
«Durante muchos años las entidades financieras apostaron por construir gran parte de su tecnología dentro de casa. Hoy el escenario es distinto; la velocidad que exige un ecosistema interoperable como TAPP está llevando a bancos, cajas y fintechs a buscar aliados tecnológicos que ya cuentan con infraestructura desarrollada, porque eso les permite acelerar la implementación de nuevos servicios, reducir la complejidad tecnológica y concentrarse en generar valor para sus clientes», señala Pierre Tillit Lanfranco, gerente de Negocios Corporativos de KasNet.
El debate entre desarrollo propio e integración El rediseño de las arquitecturas financieras busca optimizar tiempos y costos, reduciendo plazos de desarrollo que anteriormente tomaban años.
«La discusión ya no debería ser si construir o comprar tecnología. La pregunta es dónde aporta valor diferencial construir y dónde tiene más sentido integrarse con plataformas especializadas. Para que ese modelo funcione, necesitas una arquitectura preparada para integrarse, escalar y evolucionar al ritmo del negocio», explica Moisés Fernández Ruiz, CTO de KasNet.
De esta manera, el avance de TAPP posiciona a la interoperabilidad como un elemento estratégico determinante para la competitividad, la agilidad comercial y la capacidad de alianza de las instituciones financieras en el Perú.



