
La educación superior técnica gana cada vez más protagonismo entre los jóvenes cusqueños, consolidándose como una alternativa clave para la inserción laboral. Así lo revela un reciente informe de la Red de Estudios para el Desarrollo, que destaca un crecimiento sostenido en la matrícula de institutos en la región.
Según el estudio, en 2024 cerca de 24 mil estudiantes estaban matriculados en institutos técnicos públicos y privados en Cusco, frente a unos 59 mil en universidades. Esto significa que uno de cada tres jóvenes que accede a estudios superiores en la región opta por la formación técnica.
Crecimiento sostenido y enfoque práctico
La tendencia va en aumento. Entre 2014 y 2024, el número de estudiantes en institutos técnicos creció de 18,575 a 24,229, lo que representa un incremento cercano al 30%.
Este tipo de educación se caracteriza por su enfoque práctico, orientado al desarrollo de habilidades específicas para el trabajo. A través de talleres, laboratorios y prácticas, los estudiantes se preparan para desempeñarse en sectores como agroindustria, tecnología o salud, facilitando su ingreso al mercado laboral en menor tiempo.
Limitaciones estructurales
A pesar de su avance, la educación técnica enfrenta importantes desafíos. Cusco es la tercera región con mayor cantidad de estudiantes en institutos, pero cuenta con solo 12 locales públicos. Además, el gasto público por alumno asciende a S/5,885, cifra que se encuentra casi S/4 mil por debajo del promedio nacional.
El economista de REDES, Erick Chuquitapa, señaló que fortalecer este sector es fundamental para el desarrollo del capital humano y la productividad regional. “Esta formación permite a los jóvenes adquirir habilidades directamente vinculadas al trabajo y facilita su inserción laboral”, explicó.
Acceso, abandono y retos pendientes
En Cusco, solo el 26% de egresados de secundaria continúa estudios superiores, lo que evidencia barreras económicas y sociales. A esto se suma el problema de la deserción: apenas el 10% de estudiantes de educación técnica logra culminar sus estudios, y un 33% de jóvenes menores de 30 años abandona la carrera antes de finalizarla.
Las principales causas están relacionadas con la necesidad de trabajar y las dificultades económicas que enfrentan los estudiantes.
La necesidad de una mayor inversión
Frente a este panorama, especialistas coinciden en la urgencia de fortalecer la educación técnica mediante mayor inversión pública, mejora de infraestructura y condiciones laborales para docentes. Actualmente, solo dos de cada diez profesores cuentan con nombramiento, lo que limita la estabilidad del sistema.
Asimismo, se plantea la implementación de mecanismos de seguimiento para evitar el abandono estudiantil.
“Si más jóvenes logran culminar sus estudios técnicos, podrán acceder a empleos de calidad y mejorar sus ingresos. Esto también beneficia a las empresas y contribuye al crecimiento económico de la región”, concluyó Chuquitapa.



