Mujeres cusqueñas aún ganan 20% menos que los hombres

A pesar del crecimiento sostenido de los ingresos en los últimos años, la brecha salarial entre hombres y mujeres en la región Cusco persiste. De acuerdo con datos de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN), las mujeres continúan ganando, en promedio, solo el 80% de lo que perciben los hombres, lo que equivale a una diferencia cercana al 20%.

En términos absolutos, la brecha salarial ha mostrado variaciones en los últimos años. En 2022, la diferencia de ingresos fue de 408 soles. Para 2024, esta se amplió a 515 soles, impulsada por una reactivación económica que favoreció principalmente a sectores como construcción y transporte, caracterizados por una mayor participación masculina y mejores remuneraciones. En 2025, la diferencia se redujo ligeramente a 484 soles, debido a una recuperación del empleo femenino y a una desaceleración en los sectores mejor pagados. Sin embargo, esta reducción aún resulta insuficiente para cerrar la brecha.

Según explicó Gabriela Espinar, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), esta desigualdad responde a factores estructurales. Entre ellos destacan la concentración de las mujeres en sectores de menor remuneración, los altos niveles de informalidad laboral y la carga del trabajo doméstico no remunerado, que limita su acceso a empleos de jornada completa o mejor remunerados.

Estas condiciones impactan directamente en la autonomía económica de las mujeres, restringiendo su capacidad de generar ingresos estables y planificar su futuro. La posibilidad de acceder a empleos formales no solo mejora su situación económica, sino que también fortalece su capacidad de tomar decisiones informadas dentro del hogar.

No obstante, la persistencia de esta brecha evidencia que muchas mujeres aún enfrentan barreras para acceder a mejores oportunidades laborales. La combinación de empleo productivo con tareas de cuidado continúa siendo un factor determinante que limita su desarrollo económico.

Especialistas señalan que reducir estas desigualdades requiere medidas estructurales, como ampliar el acceso a servicios de cuidado infantil de calidad y promover licencias parentales igualitarias. Estas acciones permitirían una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares y contribuirían a construir un mercado laboral más justo e inclusivo.

La reducción de la brecha salarial no solo representa un avance en términos de equidad de género, sino también un factor clave para el desarrollo sostenible de la región.