
Mientras la región avanza a pasos agigantados hacia modelos de finanzas abiertas, el Perú se mantiene en una etapa inicial, aunque con un terreno fértil. Según datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), los pagos digitales han crecido más del 70% en los últimos años, sentando las bases para el desarrollo del Open Banking.
Este fue el eje central del Impact Night 2026: Open Banking en el Perú, organizado por Centrum PUCP, donde expertos analizaron qué le falta al país para dar el salto definitivo hacia un ecosistema financiero conectado.
De un sistema cerrado al control del usuario
La transición hacia el Open Banking no es solo un reto tecnológico, sino un cambio de paradigma. Kelly Santander, investigadora de Centrum PUCP, fue enfática al señalar que el foco ha dejado de estar únicamente en el capital físico.
«El activo más valioso del sistema financiero hoy no es el dinero, son los datos», afirmó Santander.
El modelo propone que el usuario recupere el control sobre su información financiera, permitiéndole compartirla con terceros para obtener productos personalizados y mayor valor por su dinero.
Los pilares para el siguiente paso: Gobernanza y Confianza
Para que el Open Banking sea una realidad en Perú, la regulación debe ir más allá de la infraestructura técnica. Claudia Canepa, jefa del Departamento de Open Finance de la SBS, destacó que el éxito del modelo depende de la adopción y la confianza.
- Gobernanza: Definir reglas claras de participación.
- Seguridad: Garantizar que el intercambio de datos sea blindado.
- Educación: Lograr que el usuario comprenda el beneficio de compartir su información de forma segura.
Por su parte, la abogada especializada Alejandra Huachaca advirtió que el marco legal debe fortalecerse en torno al consentimiento informado. «El usuario debe ser consciente de qué comparte y para qué, con una responsabilidad clara de cada actor dentro del ecosistema», explicó.
Brasil como referente regional
El especialista brasileño Fabio Caldeira puso como ejemplo el caso de Brasil, líder regional en la materia. Según Caldeira, el «techo real» de este modelo no es la regulación en sí misma, sino la orquestación eficiente entre el mercado, la tecnología y los incentivos regulatorios.
¿Hacia dónde va el Perú?
Manuel Chu, profesor de Centrum PUCP, concluyó que, aunque Perú cuenta con una sólida infraestructura de pagos, aún falta consolidar el marco regulatorio. El horizonte no es solo el Open Banking (banca abierta), sino el Open Finance, un concepto más amplio que integrará:
- Servicios Bancarios.
- Seguros.
- Pensiones.
La meta final es crear un sistema financiero hiperconectado que deje atrás el aislamiento de los datos para convertirlos en herramientas de crecimiento para el ciudadano y la economía.



