
Cusco enfrenta un momento decisivo en su desarrollo económico. En el primer trimestre del 2025, la región registró una caída del 8% en su actividad económica, el peor resultado a nivel nacional en ese periodo, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este descenso evidencia la urgencia de impulsar sectores clave como la agricultura, minería, construcción y turismo para devolver el dinamismo a la economía y mejorar la calidad de vida de miles de familias cusqueñas.
“Cusco necesita volver a poner en marcha sus motores económicos. Fortalecer la agricultura, reactivar la minería, invertir en obras clave y aprovechar mejor el turismo será fundamental para lograrlo”, señaló Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES). El especialista recordó que Cusco es la segunda región del sur que más aporta a la economía nacional, después de Arequipa, y que cuenta con un alto potencial para retomar el crecimiento sostenido.
Sectores en retroceso
Uno de los sectores más afectados fue la minería, que cayó 18.8% en los primeros meses del año. La menor producción de oro, cobre, plata, plomo y molibdeno no solo redujo los ingresos por canon y regalías para la región, sino que también generó impactos negativos en empleos y servicios conexos como transporte y comercio. Cabe resaltar que en 2023, minería e hidrocarburos representaron el 42% del PBI regional.
El sector construcción también registró una caída del 8.7%, principalmente debido a retrasos en la ejecución de obras públicas. Proyectos como el polideportivo de Pichari y la Vía Expresa de la ciudad de Cusco tuvieron un avance más lento de lo esperado, lo que afectó directamente la generación de empleo en el sector.
Por su parte, el agro tuvo una caída leve de 0.7%, afectado por la disminución en cultivos clave como arroz, papa, alcachofa y café, debido a la falta de lluvias y el retraso de cosechas. No obstante, hubo un incremento en la producción de arveja, maíz choclo y cacao, lo que alivió en parte el impacto. Más del 37% de la población ocupada en la región trabaja en actividades agrícolas o ganaderas, lo que evidencia la importancia de este sector para la economía rural.
“El gran reto para Cusco no es solo volver a crecer, sino lograr que ese crecimiento se sienta en la vida cotidiana. Significa más empleos con buenas condiciones, más obras terminadas y más negocios activos. Para lograrlo, se necesita estabilidad, planificación e inversión efectiva”, enfatizó Chuquitapa.
Turismo, una oportunidad clave
Pese al panorama adverso, el turismo se presenta como una oportunidad estratégica para la reactivación. En los primeros meses del año, el transporte creció 3.6%, impulsado por el aumento de vuelos en el aeropuerto Velasco Astete y el mayor movimiento terrestre y ferroviario durante celebraciones religiosas y culturales.
Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), más de 2.2 millones de turistas extranjeros se hospedaron en Cusco en 2024, superando las cifras del año anterior. Festividades como el Inti Raymi, si se gestionan adecuadamente, pueden convertirse en potentes dinamizadores económicos.
La recuperación económica de Cusco dependerá de la capacidad de articular esfuerzos entre autoridades, sector privado y ciudadanía, con el fin de traducir el potencial regional en desarrollo sostenible, empleo digno y mejores oportunidades para todos sus habitantes.



