
Con la llegada de la Semana Santa, la Asociación de Panificadores Tradicionales de Cusco (APATRAC) se alista para una de las temporadas más importantes del año, tanto en términos culturales como económicos. Esta festividad representa una oportunidad clave para reactivar el comercio local y mantener vivas las tradiciones gastronómicas del pueblo cusqueño.
Nélida Luna, integrante de APATRAC, destacó el impacto que tiene esta celebración en la producción y venta de panificados tradicionales:
“Cada socio utiliza más de 200 quintales de harina para hacer diversidad de pasteles”, señaló.
Los productos elaborados incluyen empanadas, maicillos y panes ancestrales, que durante esta época alcanzan una alta demanda entre los consumidores, tanto locales como turistas. Gracias al apoyo de la empresa Alicorp, que proporciona harina de calidad a precio de fábrica, los panificadores pueden mantener y ampliar su producción.
Del 12 al 20 de abril, los integrantes de APATRAC estarán presentes en la plaza San Pedro, donde ofrecerán sus productos al público. Esta feria no solo representa una fuente importante de ingresos, sino también una vitrina para mostrar el valor de las recetas tradicionales elaboradas de manera artesanal.
“Hacemos panes a mano, con recetas ancestrales, para no perder nuestra herencia”, afirmó Luna, subrayando el carácter familiar y cultural de cada preparación.
Con más de 100 años de historia y 52 socios activos, APATRAC reafirma su compromiso con la identidad cusqueña y el desarrollo económico local durante una de las celebraciones más significativas del calendario religioso.



